Humanos3

Yo también soy Murcia.

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HUMANOS es un proyecto de Ginevra Surano y Carolina Valle.

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Pilar

“En mi cultura es fundamental extenderle la mano al que viene atrás”

19 años. Veracruz, México.

“Aquí los jóvenes no creen en Dios. Pero me he dado cuenta del porqué y no es una coincidencia, sino que la institución acá como Iglesia, como catolicismo, son mucho más serios, te hacen creer que Dios te va a castigar si pecas… Todavía me parece todo muy estricto, parece que están yendo a misa dos siglos atrás. En México, todos los jóvenes nos unimos y vemos a Dios como algo más cercano, como tu amigo, como alguien que te va a apoyar y dar fuerza. Para mí, el catolicismo no es estar cada semana diez horas en misa o estar dándome golpes en el pecho, sino que es IR Y ACTUAR, servir a la vida, ir donde la gente me necesita y donde Dios quiere que vaya y llevar sus palabras fuera de la Iglesia. En mi vida quiero ser feliz y hacer felices a los demás. En todos los grupos en que yo he estado son misioneros, ofrecen un servicio, salen a la calle para ver qué le falta a la gente, y eso es vivir el catolicismo. Si amas a Dios, amas al prójimo, tienes que servir a los demás. Esto no lo veo aquí. La gente sin hogar aquí, todo el mundo los ve como si no fueran humanos. Pero esa gente no nació sin hogar, llegó a estar sin hogar por algo, alguna circunstancia de la vida lo pudo haber llevado ahí, siguen siendo personas. Y aquí toda la gente con la que he hablado al respecto, me dicen que son pobres porque quieren, que están sin casa porque quieren, que son casi una plaga… No se ponen en sus zapatos. Y eso es algo que para mí es imperdonable. En mi cultura es extenderle la mano al que viene atrás. Eso también es parte, no solo de ser católico, sino de ser humano. O sea, como persona, creas en lo que creas, tienes que saber que la persona que tienes junto a ti te necesita, así como algún día tu necesites de la persona que está junto a ti.”

Aurora

“De lo que sí estoy segura es que no quiero volver a Italia”

20 años. Florencia, Italia.

“Mi sueño más grande es dedicar mi vida al trabajo, vivir de la psicología. Tengo muchas ganas de empezar a trabajar porque quiero poner en práctica todo lo que he estudiado por muchísimos años. Ver que sé hacerlo, que puedo hacerlo y que puedo conseguirlo. Eso es lo que quiero para mi vida. Me apasiona la psicología porque me gusta comprender a la gente e ir más allá de lo que se ve. A mí me gusta mucho analizar las cosas, y personalmente creo que sé bastante hacerlo. No me gusta quedarme en la superficie de las cosas, de las personas. También soy competitiva y ambiciosa, puede ser malo en la vida personal pero quizás en el trabajo me ayude.

Un personaje que admiro mucho es Miranda Hobbes, de la serie Sex and The City, porque es una mujer muy trabajadora, pero al final ella ha conseguido casarse y tener un hijo. Me gusta porque ha seguido siendo trabajadora toda su vida. Y yo también me considero una mujer así, de momento no me ato a nadie, no tengo puntos fijos, no tengo personas de referencia. Esta es una cualidad que me representa totalmente. Tiene cosas positivas pero también negativas. Es bueno porque sé que puedo contar conmigo misma, pero no tener personas de referencias a veces es difícil, te puedes sentir sola y puedes tener muchas responsabilidades.

Estoy aquí desde hace dos años. Vine a Murcia porque gané una beca de un año, pero como me gustó tanto decidí dejar psicología en la Universidad de Florencia, mi ciudad natal, para terminar la carrera en la Universidad Católica de Murcia. Esta es una universidad muy prestigiosa para psicología, es la primera en Europa, y está mucho mejor que la universidad italiana. Al terminar el grado me imagino haciendo un posgrado en España y luego trabajando aquí o quizás en otro país, como por ejemplo en Holanda porque allí la psicología es súper. De lo que sí estoy segura es que no quiero volver a Italia porque allí no veo futuro. Todo es distinto aquí. El precio de las cosas, la calidad de vida, eso es la diferencia para mí más grande. Aquí se vive más tranquilamente, los ritmos de vida son distintos. Ahí es todo mucho más frenético, más rápido, y muchas cosas en Italia no funcionan, como algunos servicios. Estando tan cerca es tan diferente. No en todo, pero en bastante cosas.”

Paul

“Estamos en Europa, Murcia y Dublín son muy similares”

48 años. Dublín, Irlanda.

“Estoy en Murcia porque conocí a una chica murciana en Dublín. Ella se había ido a Irlanda para mejorar su inglés, nos conocimos en 1999 porque trabajábamos en la misma compañía. Luego volvió a Murcia y yo vine para ver qué sucedía. Después de conocerla, vine un par de veces a visitarla mientras salíamos juntos. Pasé el último día del milenio aquí en Murcia, en mi primer viaje. Lo primero que supe decir en español fue “tres mantas más”, porque estaba helado del frío y la gente eso no se lo esperaba en Murcia. En su momento cuando la conocí hablábamos en inglés, se le entendía bien, ahora sí hablo un poco de español. Hice un curso antes de venir aquí muy básico, de frases como “dónde queda la estación” y “tengo tres hermanos”. Así que más que nada aprendí en el camino. Sigo aprendiendo, siempre lo hacemos. Y además no soy muy bueno con los idiomas, soy más de números. Después en 2001 finalmente me mudé aquí. Y las cosas salieron muy bien, ahora estamos casados y tenemos dos hijos.

Estamos en Europa, así que hay muchas similitudes entre Murcia y Dublín. En principio es un idioma distinto, que ya es un gran cambio. Luego también el clima es opuesto, y eso influye en la gente. Aquí hay mucho más sol y es un estilo de vida diferente. Son muy similares y muy distintos a la vez. La comida también cambia, aquí básicamente es una dieta mediterránea y muchos platos con arroz y legumbres, mientras que en Irlanda se come mucha carne y vegetales. La gente es muy similar, aquí y allí son todos muy abiertos y sociables. A Dublín vamos tres o cuatro veces al año. Está muy cerca y es fácil de llegar. Para mí Navidad es más importante en Irlanda así que siempre vamos. Hay una diferencia: aquí festejan el 24 de diciembre y yo no entiendo eso, no me gusta. Por eso siempre tratamos de ir a Irlanda para el 25. Festejamos el día de Navidad y me encanta ese día. Me encanta que la familia se reúna y me encanta estar ahí. Me gusta esa época del año, la música, los colores, la sensación. Además llegas a ese punto del año, en invierno, que es como el pico más alto, y poco a poco se transforma en verano.”

 

Rainer

“Aquí las instituciones absorben prácticamente toda tu vida”

50 años. Baden-Württemberg, Alemania.

“El nivel de la actividad profesional en Alemania es distinto. Creo que el trabajo busca una mayor estabilidad y coordinación, se busca un mayor espacio propio de cada uno. Aquí, lo que yo veo es que se hacen muchas cosas, pero dedicamos poco tiempo a la planificación. Es más importante hacer muchas cosas y no perder tanto tiempo en pensar cómo vamos a hacerlas.
Por ejemplo, aquí damos muchas más clases que una universidad alemana. En Alemania hay menos actividad en docencias, hay más actividades en cómo se planifican las cosas, hay más tiempo dedicado a la investigación. En España tenemos menos espacios para hacer esto, es siempre algo añadido que tienes que hacer junto a otras muchas cosas.
La cultura del trabajo aquí es más de grupo, la gente que comparte, mientras que en Alemania esto es un poquito diferente. Si esto es un trabajo, pero hay alguien que marca siempre un poquito el límite, porque también existen otras cosas. Aquí parece que si estás trabajando estás haciendo de todo, vas al gimnasio donde van todos tus compañeros de trabajo, vas a comer con los compañeros… Parece que no hay vida más allá. No es mi caso, pero es lo que yo observo. Las instituciones absorben prácticamente toda tu vida. Y en Alemania no, allí se marca mucho el límite, además hay mucha gente que dice “yo no quiero trabajar al 100%”. Aquí parece que trabajas en exclusividad. Esto en Alemania no existe. Hay muchas personas que dicen “yo quiero trabajar a un 80% porque tengo otras cosas que me interesan, que me gustan”, y como también los ingresos son mayores te lo puedes permitir más fácilmente. Hay una mayor estabilidad en el ámbito laboral. Aquí hay mucha inseguridad, mucha incertitud. La gente tiene que cambiar mucho más de trabajo mientras que en Alemania la gente normalmente cambia cuando le apetece, cuando ve que esto puede ser algo interesante. Aquí muchas veces es por obligación, sea porque te hayan echado del trabajo y tienes que buscarte otra cosa. Todo el mundo siempre está liado, agobiado, siempre en el límite de la capacidad. Entonces estos son muchos cambios, no es fácil cambiar de una cultura a la otra. Por eso ves pocos alemanes aquí en España.”

 

Kornelia

“Dejé todo mi corazón por esta pasión”

20 años. Gdansk, Polonia.

“Una de las principales razones por las que estoy en Murcia es porque hay una pista de hielo. Entrené patinaje artístico durante 12 años y quizás en el futuro me gustaría convertirme en entrenadora. Empecé a patinar cuando tenía seis años, era una pasión familiar. No es algo común en Polonia, no es un deporte muy conocido, es extremo y específico. Empecé porque mi hermana mayor lo hacía y mi madre me dijo que yo también lo podría hacer, que yo también podía ser patinadora artística. Por eso al principio yo tenía un poco de presión, no lo hacía como hobby, porque tener que despertarme a las 6am no era tan bueno. Por eso siento que aquí estoy perdiendo el tiempo al despertarme a las 8am. Empecé por mi hermana mayor, mi mamá me llevó a un colegio especial para poder hacer patinaje artístico. Desde chica entreno de lunes a viernes, dos veces al día. Antes del colegio, a las 6am, tenía que estar en la pista de hielo, precalentar antes de ir al hielo y después estaba una hora en la pista. Luego iba al colegio y cuando terminaba corría al club a hacer los otros ejercicios en el hielo. Era una gran parte de mi vida, muy agitada, no tenía tiempo para hacer otras cosas. Dejé todo mi corazón por esta pasión. Competía, hacía muestras, participaba en competiciones… Es más que mitad de mi vida. Creo que el deporte me enseñó a ser más abierta a nuevas cosas, a no tener miedo. Quizás por esta razón elegí ir al exterior a estudiar y tomar ese riesgo.”

Thalia

“En Año Nuevo hacemos lo tradicional de mi país: quemamos el año viejo”

25 años. Quito, Ecuador.

“Para Navidad siempre hacemos algo super sencillo: la cena, nos juntamos con familiares, a veces rezamos, a las 12 de la noche nos decimos ‘Feliz Navidad’ y después a dormir. Siempre nos juntamos con alguien, es raro que lo pasemos solos. En cambio para Año Nuevo tratamos de reunirnos todos los que podemos y hacemos lo tradicional de mi país. Hay una fiesta en la playa, a veces nos metemos al mar y nos vestimos de blanco. Hacemos un muñeco y lo quemamos para “quemar” el año viejo. Cada familia diseña y construye un muñeco, incluso hay concursos de muñecos: el más grande, el más bonito, el más creativo… A veces queman lo malo, al presidente que fue malo, a un equipo de fútbol que no les gusta, algún personaje que estuvo de moda ese año. Es según la costumbre de cada familia. A veces en ese muñeco escribes cartas, pones cosas malas para que a medianoche se queme, la gente salta sobre el muñeco como para superarlo. También está la tradición de coger una maleta y caminar con la maleta alrededor del muñeco porque ese año viajas. Hay fuegos pirotécnicos, y el muñeco explota, explota, explota… Al muñeco se le hace pedazos. Algunas personas creen que si quemas a un integrante de la familia le va bien, entonces a veces dicen ‘quemamos al tío tal’, le ponen la ropa del tío y la máscara con la foto. Eso es súper interesante.”

 

Idelso

“Soy un poco raro, me gusta ver las películas solo”

20 años. Lima, Perú.
“Me gusta ver películas de todo tipo. Yo soy un poco extraño en eso, porque me gusta ver películas solo. Hay gente que quiero mucho pero no en el momento de ver una película, en aquel momento prefiero estar solo. No sé por qué. No soporto a las personas que hablan durante la película cuando estoy concentrado o quizás simplemente quiero pausarla, pero si estoy con alguien no puedo hacerlo. Otras actividades sí me gusta compartir con otros, pero en el tema de películas prefiero estar solo. Si puedo ir al cine mucho mejor, pero usualmente las veo en mi casa. Las veo en ese ambiente que de cierta manera creo: yo solo, en mi cuarto, echado. Prefiero verlas en español y en particular el español latino, pero si las veo en inglés lo hago con subtítulos en inglés, para no perderme de nada. Películas favoritas no tengo en realidad. No soy de tener favoritos: si lo veo y me gusta, genial, y si no, igual trato de rescatar algo bueno. Me pasa con las películas, series e incluso con la música, no podría elegir solo una.”

Benoît

BENOÎT
33 años. Montpellier, Francia.

“Me considero ciudadano del mundo”

“A España vine con un acuerdo de Erasmus para estudiar mi tercer año de Filología Hispánica. Estudié la francesa y la española. Quizás no me imaginaba ser profesor de francés. Me gustaba mucho la literatura, entonces es verdad que es un ámbito que tampoco tiene muchas salidas. En un momento también he pensado en ser periodista. De hecho hice dos prácticas en verano en un diario cuando estaba estudiando, y me gustó mucho, pero no quería dejar la literatura.
Podría decir que mi autor favorito es Louis Ferdinand Céline, un escritor francés de principio de los años 20. Es uno de los primeros autores que recuperó la oralidad, es decir, trabajar sobre el lenguaje oral de los personajes de la época. Este aspecto oral siempre me ha seducido en la literatura y en este autor sobre todo. También el escritor sobre el que hice el doctorado, Ventura García Calderón, es uno de mis favoritos. Son cuentos un poco de aventura, sobre el Perú de principios de los ‘20.
No se si podría elegir entre la literatura francesa e hispanoamericana, no puedo decir que me guste más una que otra. Tienen muchas diferencias. Son las dos muy ricas. No puedo decir que me guste más la literatura de un país que de otro. Y también me considero igual, como un ciudadano del mundo. Como podemos ver, hay gente de todas partes en todos lados.”